A Nelson Ledesma no le cabe eso de resumir la estadía en Puerto Rico en un clic. Imposible. Con una sola instantánea no le alcanza ni a palos. La torta es demasiado grande como para morder una porción y dejar el resto. Su primera presentación en el PGA Tour estadounidense es parte de la historia del golf tucumano. Él lo sabe y lo disfruta desechando el lastre de tanto halago. "Hice la más difícil, gané la 'pre' y entré al torneo. Ahora, a disfrutar".

Tiene razón el pibe de 21 años. La presión será su enemiga mortal en lo que para él fue darle un mimo a la gloria. "Por lo menos voy a poder decir que jugué el PGA, je", tira la broma el grandote de Yerba Buena sabiendo que esto es el comienzo de un sueño que lo tomó por asalto. El circo de la elite generalmente llega estilo gancho al hígado. "Salía del baño y me lo cruzo a David Duval (ex Nº 1 del mundo hasta la aparición de Tiger Woods), mi ídolo. Me congelé. Mañana (por hoy) me animo y me saco una foto con él, ja, ja. Nunca imaginé compartir nada con estos cracks", resume la rueda giratoria de emociones que disfrutó ayer en la ronda de práctica del Puerto Rico Open Nelson, donde compartió jornada de laburo con otros dos monstruos criollos: Andrés Romero y Ángel Cabrera.

Aunque este deporte sea al taco individualista, Ledesma tuvo la suerte de estar bien acompañado. "Pigu" y "Pato" fueron sus mejores aliados. La calma y paz que le dieron no tiene precio. Ellos conocen el modus operandi de un show enorme, por donde se lo mire. "Fue lindo practicar con ellos dos, te dan paz", asegura un "Muru" cuyo techo no tiene ni principio ni final. La de mañana y pasado serán las dos vueltas de 18 hoyos más importantes de su vida. Y para seguir en carrera en el Trump International Golf Club habrá que descollar a birdies, tal cual lo hizo en la preclasificación del lunes que ganó. "Sí, sí, me guardé varios en el bolsillo. Ojalá salgan cuando empiece el torneo", dice sin perder el humor, aunque cuando entra a merodear el entorno del paradisíaco campo boricua, la sangre tiende a hervirle. Es normal. "No sabés lo que es el hoyo 18. El green está rodeado de tribunas". Eso quiere decir: después de que se abra el telón, la gente invadirá el tablón. Y será mucha.

"Me lo tomo con calma, hay que hacer de cuenta que estás solo, que no hay nadie. Lo importante es que estoy tranquilo", apela a la psicología "Muru" y deja para el final la alegría de la flia, acá en Yerba Buena. "Hablé con ellos. Están todos felices; yo también, claro", se emociona este pequeño gigante, dispuesto a aferrarse al cielo con las manos, con tal de no soltarlo jamás.